Contestar esta pregunta implica primero tener claridades sobre los conceptos de diversidad cognitiva, diversidad cultural y el rol de la universidad como institución social. Teniendo claros estos elementos es posible entonces aproximarse a una posible respuesta a la pregunta, identificando cómo la universidad, de acuerdo a lo que considera pertinente desde su rol en la sociedad, aborda la diversidad cognitiva y cultural, y cómo las TIC surgen como una oportunidad para facilitar el reconocimiento y abordaje de estos dos tipos de diversidad.
En esta reflexión me propongo abordar los aspectos anteriores para intentar dar respuesta a la pregunta del desafío 2. Empezaré por mencionar lo que entiendo por los conceptos de diversidad cognitiva, diversidad cultural y el rol de la universidad, a partir de las lecturas que hemos abordado en el curso.
Diversidad cognitiva. Cabrera y Fariñas (2010) mencionan la existencia de distintos estilos de aprendizaje que reflejan el comportamiento, estrategias y actitudes de los individuos en un contexto de aprendizaje. Cabrera también hace referencia a diferentes autores que han intentado categorizar los estilos cognitivos, como un aporte a la solución de la problemática que enfrentan los profesores al momento de identificar las formas de aprender de sus estudiantes para poder plantear alternativas más adecuadas en el ambiente de aprendizaje. Identificar si los estudiantes prefieren ir de lo particular a lo general, si prefieren lo visual o lo auditivo, si piensan con el hemisferio derecho o el izquierdo, o si prefieren una aproximación teórica o la reflexión sobre la experiencia, enfrenta a los profesores a una realidad que anteriormente no se tenía muy en cuenta en la escuela: los estudiantes tienen distintas formas de aproximarse al mundo, de conocerlo y de apropiarlo. Si la intención del sistema educativo es ayudarlos a comprender y transformar su entorno, se debe reconocer y dar cabida a esas diferentes maneras de abordar el aprendizaje.
Diversidad cultural. La diversidad cultural es según Schmelkes (2008), una de las características que definen a una sociedad. Contempla la manifestación de las costumbres, creencias y formas de relacionarse de cada miembro de la sociedad, de manera que esta diversidad no es algo que solo se menciona en los libros, sino que se refleja en todos los espacios de interacción social. Hablamos entonces de una serie de características que identifican a los estudiantes, no solo en su forma de actuar e interactuar en la cotidianidad, sino también en los espacios de aprendizaje asociados a la escuela. Estas características deberían ser reconocidas por la universidad si ésta realmente quiere ser pertinente. Pero, ¿Qué es pertinente?, ¿Quién define lo que es pertinente? Leyendo sobre la universidad como institución social, pude aproximarme a las respuestas a estas preguntas.
Universidad como institución social. La universidad, como motor de transformación de la sociedad, debe responder a requerimientos de diversos sectores: económico, político, religioso, social, etc. Adicional a esta necesidad de priorizar qué es importante y a qué requerimientos debe responder, la universidad se enfrenta al dilema de preparar a sus estudiantes para las condiciones del contexto actual, o formar individuos con actitud reflexiva y crítica que puedan transformar las condiciones actuales. ¿Cómo hacer todo al mismo tiempo?, ¿Qué debería ser más importante?, ¿Quién lo define? Es ahí donde hablamos del concepto de Pertinencia. Para autores como Casas (2005), la pertinencia es la coincidencia entre lo que las instituciones hacen y lo que la sociedad espera de ellas. Partiendo de esta definición, para mí la pertinencia terminaría siendo un consenso social, y como en todo consenso de este tipo, prima la posición de un pequeño sector de la población. En algunos contextos lo pertinente es definido por el sector productivo o por el partido político predominante; En otros, un evento coyuntural como por ejemplo un desastre natural, termina definiendo lo que resulta pertinente para la educación (como en el caso de la Universidad de Tulane, en la por las consecuencias del Huracán Katrina, la institución se concentró en formar personas con conciencia social comprometidas con la reconstrucción de la ciudad). Es precisamente dependiendo del contexto, que se define lo que es pertinente, así que no podemos hablar de un modelo o estructura estándar en el sistema educativo, ya que éste responde a características particulares de los entornos a los que pertenece.
El problema principal radica en que la universidad no siempre asume ese rol social que se espera de ella, de manera que termina convirtiéndose en una institución aislada de las condiciones y necesidades del entorno. Estamos hablando de algunos escenarios en los que “los exámenes deben resolverse de forma solitaria y en el menor tiempo posible, el trabajo en grupo es casi inexistente, la estructura de autoridad es vertical e inapelable, y el trato es formal y distante entre profesores y alumnos” (Hederich & Camargo, 1991, p.5). Estas características contradicen lo que realmente pasa en la sociedad y las interacciones a las que los estudiantes se tienen que enfrentar cuando salen de la escuela. En caso como ese, la propuesta educativa puede resultar pertinente académicamente pero no para los individuos que la sociedad espera.
¿Cómo se puede dar respuesta a la pregunta principal, a partir de los conceptos mencionados? Cada universidad refleja en sus principios educativos, en su currículo, en las relaciones de autoridad, y en lo que entiende por disciplina, entre otros aspectos, lo que considera pertinente y el reconocimiento que le da a la diversidad cognitiva y cultural. Por medio de sus principios educativos y de su propuesta curricular, la universidad da a conocer lo que considera pertinente y el rol que cree que debe cumplir en la sociedad. En la implementación del currículo también se puede vislumbrar el abordaje de la diversidad cognitiva y cultural, en la medida en que las actividades planteadas y las interacciones en el aula pueden mostrar si se están teniendo en cuenta las particularidades de los estudiantes o si por el contrario se plantea un esquema que asume que los estudiantes tienen una misma forma de actuar y de aprender.
En mi contexto profesional, los aspectos relacionados con diversidad cognitiva y con pertinencia institucional, son claros. Trabajo en una institución de educación superior, así que en mi acompañamiento a los profesores puedo ver cómo se maneja la diversidad cognitiva y cultural y cómo éste abordaje está enmarcado en unos principios educativos que definen lo que la universidad considera pertinente. En el caso de la Universidad de los Andes, los principios educativos están relacionados con la formación de personas críticas y autónomas, así que esto supondría darle herramientas a los estudiantes para que exploren su entorno y asuman una posición crítica y reflexiva. Enunciar principios como estos exige una capacitación en el personal docente de manera que lo que pretende la institución realmente se refleje en el aula; Se ha avanzado en esa vía y se pueden encontrar cursos en los que efectivamente se plantea un ambiente de aprendizaje más constructivista en el que el estudiante tiene un papel protagónico y puede explorar diferentes formas de aproximarse al conocimiento, teniendo la oportunidad de aplicar lo aprendido en situaciones específicas y significativas. Se trata de cursos en los que se lograron eliminar los conceptos de “parcial” y “examen final”, para reemplazarlos por reflexiones periódicas por parte del estudiante, en las que identifica su propio estilo de aprendizaje y evidencia los avances y claridades logrados en el proceso. En contraste, aún existen cursos en los que lo primordial sigue siendo la apropiación de unos conocimientos determinados que se transmiten de manera magistral sin tener en cuenta el tipo de estudiantes que asisten, ni sus intereses o formas de aprender.
Es importante en todo caso reconocer que es muy difícil que en un curso se logren diseñar actividades para cada estilo de aprendizaje. Para mí el abordaje de la diversidad no debe consistir en disponer tantos tipos de escuelas como culturas haya, o en habilitar actividades que atiendan cada característica cultural o estilo cognitivo. Un abordaje como esos implicaría además contar con docentes capaces de identificar el estilo de aprendizaje de cada uno de sus alumnos, de manera que los puedan guiar en ese camino y diseñar evaluaciones congruentes con todo el proceso de aprendizaje. Una opción que considero más pertinente, aunque igualmente implica un cambio de enfoque en las instituciones educativas, es preparar a los estudiantes para aprendan y sigan aprendiendo fuera de la escuela, de acuerdo a su estilo de aprendizaje y los aspectos culturales que los identifican. De esta manera la escuela más que conocimientos específicos, daría herramientas para que los estudiantes aprendan por sí mismos. Se trata de formar a los estudiantes como individuos capaces de comunicarse adecuadamente con quienes son diferentes a ellos, y capaces también de explorar su entorno, buscar información de utilidad, aprender y proponer cambios. La universidad entonces no estaría proponiendo un contexto al que los estudiantes se deben adaptar a como dé lugar para poder ser exitosos académicamente, sino que daría elementos para que los estudiantes puedan asumir un rol en los contextos en los que se desenvuelven.
Respecto a la diversidad cultural, debo reconocer que me cuesta un poco identificar cómo se aborda este tipo de diversidad en mi contexto profesional. La diversidad se reconoce en la población de alumnos de distintas regiones, en el acceso de estudiantes de bajos recursos, en la diferencia de preferencias sexuales y religiosas entre la población uniandina... pero ¿Cómo se aborda? Creo que por una parte, la universidad ha sido muy clara en su mensaje de respeto hacia la libertad de expresión y eso es algo que no solo está escrito, sino que se vive en el ambiente uniandino. Por otra parte, el apoyo a los círculos de participación en los que los estudiantes se reunen, comparten sus intereses y le comunican a la comunidad uniandina sus ideas y formas de ver el mundo, son también espacios que reconozco como estrategias para abordar la diversidad cultural. Respecto a la diversidad cultural en el aula, si retomo el ejemplo de las clases constructivistas, podría decir que si cada estudiante elige el contexto en el que pondrá en práctica sus conocimientos, eso da lugar a que cada estudiante le de a su proceso un sello personal que finalmente refleja su identidad y manifiesta los rasgos culturales que lo caracterizan. Un ejemplo pueden ser los portafolios que estamos construyendo en esta clase de Educación y TIC; Si bien pueden ser una forma de abordar la diversidad cognitiva en la medida en que cada estudiante va construyendo su proceso y apropiando los conceptos asociados a cada desafío (sin contar con verdades absolutas por parte de los profesores), los portafolios se podrían ver como una estrategia en la que con el apoyo de las TIC, se logra que los estudiantes se acerquen a sus contextos y documenten su forma de ver el mundo. Las formas de expresarnos en nuestros blogs, los ejemplos que tomamos de nuestro contexto para ejemplificar los conceptos, la forma en la que diseñamos y estructuramos nuestro blog, reflejan lo que somos, nuestra forma de pensar y un poco de ese contexto cultural en el que estamos inmersos.
Finalmente… ¿Qué papel juegan las TIC en este abordaje de la diversidad? Las TIC ofrecen una forma diferente de acceder a la información y el conocimiento. Es posible aprovechar las facilidades de interacción y de rompimiento de brechas espacio-temporales, para hacer que el sistema educativo no solo llegue a más personas, sino que también de espacio para que los estudiantes accedan al conocimiento por diferentes medios, de acuerdo a sus intereses y a sus formas de aprender.
Usando adecuadamente las TIC, es posible entonces disponer actividades para que los estudiantes identifiquen con qué formas de aprender se sienten más cómodos, y que puedan acceder a recursos que les permitan apropiar y compartir sus conocimientos de una mejor forma. En un enfoque educativo en el que el profesor es un guía del proceso en el que el estudiante define su mejor forma de aprender y las herramientas con las que contará para hacerlo, la tecnología puede ser ese medio que posibilita al estudiante hacer visible su proceso y dar a conocer sus avances, y al profesor, el seguimiento y retroalimentación.
La tecnología también puede facilitar la interacción con otros y la construcción colaborativa de conocimiento, simulando de alguna manera lo que pasa en los ambientes fuera de la escuela en los que interactuamos con otros y aprendemos en comunidad. De igual forma, reconociendo que la diversidad cultural no es algo que solo se deba tener en cuenta, sino que también se debe preservar y fortalecer, la tecnología juega un papel importante como canal para difundir elementos culturales y para así mismo conocer y tener contacto con otras culturas.
20 oct 2010
18 oct 2010
¿Cómo puede la universidad abordar la diversidad cognitiva y cultural, aprovechando las oportunidades que ofrecen las TIC? (Versión 1)
Contestar esta pregunta implica primero tener claridades sobre los conceptos de diversidad cognitiva, diversidad cultural y el rol de la universidad como institución social. Teniendo claros estos elementos es posible entonces aproximarse a una posible respuesta a la pregunta, identificando cómo la universidad, de acuerdo a lo que considera pertinente desde su rol en la sociedad, aborda la diversidad cognitiva y cultural, y cómo las TIC surgen como una oportunidad para facilitar el reconocimiento y abordaje de estos dos tipos de diversidad.
En esta reflexión me propongo abordar los aspectos anteriores para intentar dar respuesta a la pregunta del desafío 2. Empezaré por mencionar lo que entiendo por los conceptos de diversidad cognitiva, diversidad cultural y el rol de la universidad, a partir de las lecturas que hemos abordado en el curso.
Diversidad cognitiva. Cabrera () menciona la existencia de distintos estilos de aprendizaje que reflejan el comportamiento, estrategias y actitudes de los individuos en un contexto de aprendizaje. Cabrera también hace referencia a diferentes autores que han intentado categorizar los estilos cognitivos, como un aporte a la solución de la problemática que enfrentan los profesores al momento de identificar las formas de aprender de sus estudiantes para poder plantear alternativas más adecuadas en el ambiente de aprendizaje. Identificar si los estudiantes prefieren ir de lo particular a lo general, si prefieren lo visual o lo auditivo, si piensan con el hemisferio derecho o el izquierdo, o si prefieren una aproximación teórica o la reflexión sobre la experiencia, enfrenta a los profesores a una realidad que anteriormente no se tenía muy en cuenta en la escuela: los estudiantes tienen distintas formas de aproximarse al mundo, de conocerlo y de apropiarlo. Si la intención del sistema educativo es ayudarlos a comprender y transformar su entorno, se debe reconocer y dar cabida a esas diferentes maneras de abordar el aprendizaje.
Diversidad cultural. La diversidad cultural es según Schmelkes (), una de las características que definen a una sociedad. Contempla la manifestación de las costumbres, creencias y formas de relacionarse de cada miembro de la sociedad, de manera que esta diversidad no es algo que solo se menciona en los libros, sino que se refleja en todos los espacios de interacción social. Hablamos entonces de una serie de características que identifican a los estudiantes, no solo en su forma de actuar e interactuar en la cotidianidad, sino también en los espacios de aprendizaje asociados a la escuela. Estas características deberían ser reconocidas por la universidad si ésta realmente quiere ser pertinente. Pero, ¿Qué es pertinente?, ¿Quién define lo que es pertinente? Leyendo sobre la universidad como institución social, pude aproximarme a las respuestas a estas preguntas.
Universidad como institución social. La universidad, como motor de transformación de la sociedad, debe responder a requerimientos de diversos sectores: económico, político, religioso, social, etc. Adicional a esta necesidad de priorizar qué es importante y a qué requerimientos debe responder, la universidad se enfrenta al dilema de preparar a sus estudiantes para las condiciones del contexto actual, o formar individuos con actitud reflexiva y crítica que puedan transformar las condiciones actuales. ¿Cómo hacer todo al mismo tiempo?, ¿Qué debería ser más importante?, ¿Quién lo define? Es ahí donde hablamos del concepto de Pertinencia. Para autores como Casas (2005), la pertinencia es la coincidencia entre lo que las instituciones hacen y lo que la sociedad espera de ellas. Partiendo de esta definición, para mí la pertinencia terminaría siendo un consenso social, y como en todo consenso de este tipo, prima la posición de un pequeño sector de la población. En algunos contextos lo pertinente es definido por el sector productivo o por el partido político predominante; En otros, un evento coyuntural como por ejemplo un desastre natural, termina definiendo lo que resulta pertinente para la educación (como en el caso de la Universidad de Tulane, en la por las consecuencias del Huracán Katrina, la institución se concentró en formar personas con conciencia social comprometidas con la reconstrucción de la ciudad). Es precisamente dependiendo del contexto, que se define lo que es pertinente, así que no podemos hablar de un modelo o estructura estándar en el sistema educativo, ya que éste responde a características particulares de los entornos a los que pertenece.
El problema principal radica en que la universidad no siempre asume ese rol social que se espera de ella, de manera que termina convirtiéndose en una institución aislada de las condiciones y necesidades del entorno. Estamos hablando de algunos escenarios en los que “los exámenes deben resolverse de forma solitaria y en el menor tiempo posible, el trabajo en grupo es casi inexistente, la estructura de autoridad es vertical e inapelable, y el trato es formal y distante entre profesores y alumnos” (Hederick, , p.5). Estas características contradicen lo que realmente pasa en la sociedad y las interacciones a las que los estudiantes se tienen que enfrentar cuando salen de la escuela. En caso como ese, la propuesta educativa puede resultar pertinente académicamente pero no para los individuos que la sociedad espera.
¿Cómo se puede dar respuesta a la pregunta principal, a partir de los conceptos mencionados? Cada universidad refleja en sus principios educativos, en su currículo, en las relaciones de autoridad, y en lo que entiende por disciplina, entre otros aspectos, lo que considera pertinente y el reconocimiento que le da a la diversidad cognitiva y cultural. Por medio de sus principios educativos y de su propuesta curricular, la universidad da a conocer lo que considera pertinente y el rol que cree que debe cumplir en la sociedad. En la implementación del currículo también se puede vislumbrar el abordaje de la diversidad cognitiva y cultural, en la medida en que las actividades planteadas y las interacciones en el aula pueden mostrar si se están teniendo en cuenta las particularidades de los estudiantes o si por el contrario se plantea un esquema que asume que los estudiantes tienen una misma forma de actuar y de aprender.
En mi contexto profesional, los aspectos relacionados con este desafío son claros. Trabajo en una institución de educación superior, así que en mi acompañamiento a los profesores puedo ver cómo se maneja la diversidad cognitiva y cultural y cómo éste abordaje está enmarcado en unos principios educativos que definen lo que la universidad considera pertinente. En el caso de la Universidad de los Andes, los principios educativos están relacionados con la formación de personas críticas y autónomas, así que esto supondría darle herramientas a los estudiantes para que exploren su entorno y asuman una posición crítica y reflexiva. Enunciar principios como estos exige una capacitación en el personal docente de manera que lo que pretende la institución realmente se refleje en el aula; Se ha avanzado en esa vía y se pueden encontrar cursos en los que efectivamente se plantea un ambiente de aprendizaje más constructivista en el que el estudiante tiene un papel protagónico y puede explorar diferentes formas de aproximarse al conocimiento, teniendo la oportunidad de aplicar lo aprendido en situaciones específicas y significativas. Se trata de cursos en los que se lograron eliminar los conceptos de “parcial” y “examen final”, para reemplazarlos por reflexiones periódicas por parte del estudiante, en las que identifica su propio estilo de aprendizaje y evidencia los avances y claridades logrados en el proceso. En contraste, aún existen cursos en los que lo primordial sigue siendo la apropiación de unos conocimientos determinados que se transmiten de manera magistral sin tener en cuenta el tipo de estudiantes que asisten, ni sus intereses o formas de aprender.
Es importante en todo caso reconocer que es muy difícil que en un curso se logren diseñar actividades para cada estilo de aprendizaje. Para mí el abordaje de la diversidad no debe consistir en disponer tantos tipos de escuelas como culturas haya, o en habilitar actividades que atiendan cada característica cultural o estilo cognitivo. Un abordaje como esos implicaría además contar con docentes capaces de identificar el estilo de aprendizaje de cada uno de sus alumnos, de manera que los puedan guiar en ese camino y diseñar evaluaciones congruentes con todo el proceso de aprendizaje. Una opción que considero más pertinente, aunque igualmente implica un cambio de enfoque en las instituciones educativas, es preparar a los estudiantes para aprendan y sigan aprendiendo fuera de la escuela, de acuerdo a su estilo de aprendizaje y los aspectos culturales que los identifican. De esta manera la escuela más que conocimientos específicos, daría herramientas para que los estudiantes aprendan por sí mismos. Se trata de formar a los estudiantes como individuos capaces de comunicarse adecuadamente con quienes son diferentes a ellos, y capaces también de explorar su entorno, buscar información de utilidad, aprender y proponer cambios. La universidad entonces no estaría proponiendo un contexto al que los estudiantes se deben adaptar a como dé lugar para poder ser exitosos académicamente, sino que daría elementos para que los estudiantes puedan asumir un rol en los contextos en los que se desenvuelven.
Finalmente… ¿Qué papel juegan las TIC en este abordaje de la diversidad? Las TIC ofrecen una forma diferente de acceder a la información y el conocimiento. Es posible aprovechar las facilidades de interacción y de rompimiento de brechas espacio-temporales, para hacer que el sistema educativo no solo llegue a más personas, sino que también de espacio para que los estudiantes accedan al conocimiento por diferentes medios, de acuerdo a sus intereses y a sus formas de aprender.
Usando adecuadamente las TIC, es posible entonces disponer actividades para que los estudiantes identifiquen con qué formas de aprender se sienten más cómodos, y que puedan acceder a recursos que les permitan apropiar y compartir sus conocimientos de una mejor forma. En un enfoque educativo en el que el profesor es un guía del proceso en el que el estudiante define su mejor forma de aprender y las herramientas con las que contará para hacerlo, la tecnología puede ser ese medio que posibilita al estudiante hacer visible su proceso y dar a conocer sus avances, y al profesor, el seguimiento y retroalimentación.
La tecnología también puede facilitar la interacción con otros y la construcción colaborativa de conocimiento, simulando de alguna manera lo que pasa en los ambientes fuera de la escuela en los que interactuamos con otros y aprendemos en comunidad. De igual forma, reconociendo que la diversidad cultural no es algo que solo se deba tener en cuenta, sino que también se debe preservar y fortalecer, la tecnología juega un papel importante como canal para difundir elementos culturales y para así mismo conocer y tener contacto con otras culturas.
6 oct 2010
Observación de la diversidad cognitiva y cultural en un curso de educación superior
El escenario de observación que escogí, es una clase de un curso electivo en la Universidad de los Andes, llamado Constructivismo y Aprendizaje. Este es un curso dictado por el CIFE, para estudiantes de pregrado de todas las carreras. En esta versión del curso, asisten 30 estudiantes de diferentes semestres de las carreras de Medicina, Ingeniería, Diseño y Administración, entre otras.
¿Cómo se manifiesta la diversidad cultural en el curso?
La diversidad cultural se ve reflejada en los estudiantes que participan en el curso: son estudiantes de diferentes edades y carreras, con gustos e intereses diferentes. Puede resultar subjetivo el establecer los aspectos que dan cuenta de la diversidad cultural en este contexto, pero me atrevo a mencionar algunos:
- Algunos estudiantes son extrovertidos y hacen chistes en clase, mientras que otros son reservados y prefieren no hablar mucho.
- Algunos estudiantes establecen una distancia de contacto con la profesora, mientras otros la tratan como un par.
- Algunos estudiantes escriben notas en su cuaderno, mientras que otros registran sus anotaciones en un computador portátil.
- En el curso hay estudiantes de Bogotá, Medellín, Barranquilla, y una profesora asistente de Brazil. Cada uno aporta en la clase desde sus costumbres y su forma de relacionarse con los otros.
¿Cómo se manifiesta la diversidad cognitiva en el curso?
La diversidad cognitiva es un factor que se hizo evidente en una actividad que se realizó en la clase observada. La profesora moderó una actividad en la que los estudiantes describían qué aprendieron en el primer módulo del curso y cómo lo hicieron, y cada uno señaló aspectos diferentes: unos aprendieron leyendo, otros discutiendo con sus compañeros, otros en las reflexiones que debían hacer, otros a partir de la retroalimentación de su grupo, otros con los videos de la clase, etc. Así mismo, cuando se hizo una plenaria sobre cómo querían abordar los siguientes contenidos del curso, algunos estudiantes se inclinaron por estrategias más activas asociadas al desarrollo de juegos, otros prefirieron debates en clase y abordaje de casos, y otros se inclinaron por el análisis de películas. Esto muestra que los estudiantes tienen diferentes formas de aprender y aproximarse al conocimiento, y que este es un elemento que se puede aprovechar para lograr los objetivos del curso.
¿Qué estrategias del curso abordan la diversidad?
Ante la diversidad cultural, considero que la estrategia de la profesora ha sido promover un ambiente distensionado en el que se permite que cada estudiante manifieste con libertad lo que piensa. También se promueve la reagrupación de los estudiantes para las diferentes actividades, de manera que tengan la oportunidad de interactuar con personas de otras carreras, con diferentes contextos y formas de pensar.
Ante la diversidad cognitiva y siendo consecuente con su nombre, el curso propone una dinámica en la que los estudiantes van construyendo su proceso de aprendizaje y apropiando conocimientos con la guía de la profesora. En una de las actividades contempladas en el curso, la profesora enunció algunos conceptos y principios básicos y los estudiantes por grupos, empezaron diseñar cómo abordarían la clase para lograr que sus compañeros entendieran el concepto. Esto da la oportunidad de que los estudiantes recurran a las estrategias que mejor les funcionan para aprender, y respeta sus formas y ritmos de aprendizaje. Algunos, respondiendo a sus intereses recurrieron al análisis de películas y otros se vieron más motivados por dinámicas de debates alrededor de casos reales.
En la evaluación también se tiene en cuenta la diversidad congnitiva en la medida en que se ofrecen al estudiante distintas actividades y espacios para que dé cuenta de lo que ha aprendido en el proceso. Hay reflexiones individuales, presentaciones grupales y actividades de evaluación que cada grupo propone para verificar que los conceptos que quizo transmitir fueron entendidos y apropiados por sus compañeros.
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