Empiezo por decir que actualmente trabajo en el Laboratorio de Investigación y Desarrollo sobre Informática y Educación – LIDIE, de la Universidad de los Andes. ¿Qué hacemos allí? En términos generales y para no centrar la atención en este punto, podría decir que asesoramos y acompañamos el uso e incorporación de TIC en procesos de enseñanza aprendizaje. Para atender los diferentes proyectos (algunos de consultoría, otros de evaluación, otros de acompañamiento, etc.) contamos con un equipo interdisciplinario de profesionales que acompaña a cada grupo de clientes (profesores, instituciones, etc.).
¿Qué aprendizajes se dan de manera no institucional en este contexto? En LIDIE, al igual que en la mayoría de organizaciones, hay aprendizajes que no se contemplan dentro de los aprendizajes formales, pero que terminan siendo importantes para la organización. El mi contexto, entre los aprendizajes que puedo identificar como no institucionales, se encuentran por ejemplo los asociados a conocimientos sobre coordinación de proyectos y las habilidades para trabajar en equipo.
Aprendiendo a coordinar un proyecto En el laboratorio, para cada equipo asignado a un proyecto, hay una persona designada como responsable de la ejecución y resultados del proyecto. Los aprendizajes alrededor de cómo coordinar un proyectom, están asociados entonces a estas personas. ¿Cómo aprendemos? Si bien hay espacios formales (como cursos) pensados para promover este tipo de aprendizaje, cada coordinador ha ido conformando sus propios espacios de aprendizaje no institucional para atender a las necesidades que se le presentan en la coordinación de su proyecto. Las fuentes de conocimiento son diversas: aprendemos conversando informalmente con otros coordinadores sobre las experiencias en sus proyectos, o consultando en internet estrategias efectivas para organizar y gestionar la información. Tal vez la mayor muestra de la expansión espacio-temporal de este tipo de aprendizaje, es que no hay un momento específico para fortalecer nuestros conocimientos y habilidades como coordinadores. Aprendemos en el hacer; en esa interacción contínua con los clientes y con el equipo de trabajo, y en esa preocupación constante por buscar nuevas estrategias para que todos los aspectos del proyecto marchen bien. Se podría decir que el aprendizaje está motivado por una necesidad (atender las necesidades de organización de los proyectos) y por una motivación extrínseca por responder a las exigencias del rol que cumplimos en el laboratorio, pero en muchos casos el aprendizaje se da por una motivación intrínseca por aprender estas habilidades que sin duda trascienden el entorno laboral y pueden ser aplicadas en otras situaciones.
Un elemento importante en el aprendizaje sobre la coordinación de proyectos, es que independientemente de los medios o las fuentes de conocimiento, cada coordinador apropia a su estilo de coordinación, lo que mejor se ajuste a sus expectativas, a sus tiempos y a las necesidades de su proyecto. De esta manera se puede identificar un sello en cada coordinador, ya sea porque tiene una forma particular de organizar a su equipo, o de hacer seguimiento, o de manejar las relaciones con los clientes. Considero que ese estilo que cada coordinador va construyendo es parte de un proceso de hibridación en el que cada uno toma lo mejor de la teoría sobre coordinación, las lecciones aprendidas de sus compañeros y los propios aprendizajes en el ejercicio de coordinar, para adoptar ciertas prácticas que fortalecen su labor como coordinador. Decir que el proceso de hibridación que menciono corresponde a los procesos de hibridación cultural de los que habla García (1995), podría ser demasiado pretensioso ya que este autor habla sobre procesos cutlturales y construcción de identidades como producto de la combinación de estructuras y prácticas separadas, y no estoy muy segura de que el fortalecimiento como coordinadores sea realmente una construcción cultural en la que se forma una identidad. Lo que sí retomaría de la propuesta de García, es la idea de una apropiación de elementos y conocimientos externos para combinarlos con las prácticas existentes y hacerlos parte de un estilo o sello propio. En este caso no se estaría hablando de la construcción de una identidad (algo tan profundamente asociado al individuo), sino de un perfil con el que la persona se puede desempeñar en su campo laboral.
¿Qué papel juega la tecnología en este tipo de aprendizaje? la tecnología surge como un apoyo importante para el aprendizaje no institucional. Es una herramienta que facilita acceder a la información, conocer otras formas de hacer las cosas y comunicarse con mayor facilidad. Documentamos por ejemplo nuestros procesos en herramientas a las que otros pueden acceder fácilmente para consultar prácticas y lecciones aprendidas, y también accedemos a diferentes sitios web para hacer consultas sobre herramientas y estrategias que nos permitan fortalecernos como coordinadores.
Aprendiendo a trabajar en equipo Esta habilidad sin duda es algo que requerimos todos los que participamos en el laboratorio, ya que todos los proyectos son abordados por equipos interdisciplinarios, lo que requiere que los involucrados se desenvuelvan bien trabajando en grupo. En la mayoría de los casos éste no es un aprendizaje que se aborde de manera intencionada; como lo menciona Orozco (2004), "informalmente se puede aprender siempre y aún sin proponérselo", así que aprendemos en las reuniones con nuestro equipo de trabajo y las retroalimentaciones de nuestros pares, aprendemos viendo cómo interactúan personas de otros grupos de trabajo, aprendemos imitando y adoptando prácticas que pueden resultar exitosas, y aprendemos del error, cuando algunas de nuestras acciones afectan el ambiente grupal o los resultados del proyecto.
Al igual que en el caso del aprendizaje sobre coordinación de proyectos, el aprender a trabajar en equipo no es algo que se da en momento puntutales. Hay una descentralización en este tipo de aprendizaje ya que no es solo la oficina el lugar para interactuar con otros, aprender a aceptar opiniones y a comunicar las nuestras de manera efectiva. Hay otros tiempos y lugares para esto, como las reuniones familiares o las interacciones con los amigos, en los que practicamos y fortalecemos nuestras habilidades para comunicarnos con otros.
En los dos ejemplos de aprendizaje informal en el contexto de LIDIE, el aprendizaje es un proceso de construcción individual nutrido por el hacer y por las interacciones con otros, y motivado en la mayoría de los casos por una necesidad de fortalecimiento para un mejor desempeño profesional. Ese aprender en el hacer es lo que menciona Siemens (2004) como una de las características del aprendizaje informal: "El aprendizaje ocurre ahora en una variedad de formas, a través de comunidades de práctica, redes personales y a través de la realización de tareas laborales. [...] El aprendizaje y las actividades laborales ya no se encuentran separados. en muchos casos, son lo mismo".
Considero que al hacer esta reflexión sobre las formas de aprendizaje informal en mi entorno laboral, voy adquieriendo más elementos para entender qué factores inciden en que en la educación no formal en ocasiones se logre un aprendizaje más significativo. Teniendo en cuenta los elementos de educación no institucional de mi contexto, podría decir que el tener la posibilidad de aplicar lo que se aprende en un contexto real, el tener a pares retroalimentando el proceso, y la motivación (intrinseca en algunos casos, extrinseca en otros) de mejorar contínuamente para tener un mejor desempeño laboral, son caracteristicas del aprendizaje informal que tienen resultados satisfactorios en contextos como éste y que podrían fortalecer la educación formal.
Referencias
Aprendiendo a coordinar un proyecto En el laboratorio, para cada equipo asignado a un proyecto, hay una persona designada como responsable de la ejecución y resultados del proyecto. Los aprendizajes alrededor de cómo coordinar un proyectom, están asociados entonces a estas personas. ¿Cómo aprendemos? Si bien hay espacios formales (como cursos) pensados para promover este tipo de aprendizaje, cada coordinador ha ido conformando sus propios espacios de aprendizaje no institucional para atender a las necesidades que se le presentan en la coordinación de su proyecto. Las fuentes de conocimiento son diversas: aprendemos conversando informalmente con otros coordinadores sobre las experiencias en sus proyectos, o consultando en internet estrategias efectivas para organizar y gestionar la información. Tal vez la mayor muestra de la expansión espacio-temporal de este tipo de aprendizaje, es que no hay un momento específico para fortalecer nuestros conocimientos y habilidades como coordinadores. Aprendemos en el hacer; en esa interacción contínua con los clientes y con el equipo de trabajo, y en esa preocupación constante por buscar nuevas estrategias para que todos los aspectos del proyecto marchen bien. Se podría decir que el aprendizaje está motivado por una necesidad (atender las necesidades de organización de los proyectos) y por una motivación extrínseca por responder a las exigencias del rol que cumplimos en el laboratorio, pero en muchos casos el aprendizaje se da por una motivación intrínseca por aprender estas habilidades que sin duda trascienden el entorno laboral y pueden ser aplicadas en otras situaciones.
Un elemento importante en el aprendizaje sobre la coordinación de proyectos, es que independientemente de los medios o las fuentes de conocimiento, cada coordinador apropia a su estilo de coordinación, lo que mejor se ajuste a sus expectativas, a sus tiempos y a las necesidades de su proyecto. De esta manera se puede identificar un sello en cada coordinador, ya sea porque tiene una forma particular de organizar a su equipo, o de hacer seguimiento, o de manejar las relaciones con los clientes. Considero que ese estilo que cada coordinador va construyendo es parte de un proceso de hibridación en el que cada uno toma lo mejor de la teoría sobre coordinación, las lecciones aprendidas de sus compañeros y los propios aprendizajes en el ejercicio de coordinar, para adoptar ciertas prácticas que fortalecen su labor como coordinador. Decir que el proceso de hibridación que menciono corresponde a los procesos de hibridación cultural de los que habla García (1995), podría ser demasiado pretensioso ya que este autor habla sobre procesos cutlturales y construcción de identidades como producto de la combinación de estructuras y prácticas separadas, y no estoy muy segura de que el fortalecimiento como coordinadores sea realmente una construcción cultural en la que se forma una identidad. Lo que sí retomaría de la propuesta de García, es la idea de una apropiación de elementos y conocimientos externos para combinarlos con las prácticas existentes y hacerlos parte de un estilo o sello propio. En este caso no se estaría hablando de la construcción de una identidad (algo tan profundamente asociado al individuo), sino de un perfil con el que la persona se puede desempeñar en su campo laboral.
¿Qué papel juega la tecnología en este tipo de aprendizaje? la tecnología surge como un apoyo importante para el aprendizaje no institucional. Es una herramienta que facilita acceder a la información, conocer otras formas de hacer las cosas y comunicarse con mayor facilidad. Documentamos por ejemplo nuestros procesos en herramientas a las que otros pueden acceder fácilmente para consultar prácticas y lecciones aprendidas, y también accedemos a diferentes sitios web para hacer consultas sobre herramientas y estrategias que nos permitan fortalecernos como coordinadores.
Aprendiendo a trabajar en equipo Esta habilidad sin duda es algo que requerimos todos los que participamos en el laboratorio, ya que todos los proyectos son abordados por equipos interdisciplinarios, lo que requiere que los involucrados se desenvuelvan bien trabajando en grupo. En la mayoría de los casos éste no es un aprendizaje que se aborde de manera intencionada; como lo menciona Orozco (2004), "informalmente se puede aprender siempre y aún sin proponérselo", así que aprendemos en las reuniones con nuestro equipo de trabajo y las retroalimentaciones de nuestros pares, aprendemos viendo cómo interactúan personas de otros grupos de trabajo, aprendemos imitando y adoptando prácticas que pueden resultar exitosas, y aprendemos del error, cuando algunas de nuestras acciones afectan el ambiente grupal o los resultados del proyecto.
Al igual que en el caso del aprendizaje sobre coordinación de proyectos, el aprender a trabajar en equipo no es algo que se da en momento puntutales. Hay una descentralización en este tipo de aprendizaje ya que no es solo la oficina el lugar para interactuar con otros, aprender a aceptar opiniones y a comunicar las nuestras de manera efectiva. Hay otros tiempos y lugares para esto, como las reuniones familiares o las interacciones con los amigos, en los que practicamos y fortalecemos nuestras habilidades para comunicarnos con otros.
En los dos ejemplos de aprendizaje informal en el contexto de LIDIE, el aprendizaje es un proceso de construcción individual nutrido por el hacer y por las interacciones con otros, y motivado en la mayoría de los casos por una necesidad de fortalecimiento para un mejor desempeño profesional. Ese aprender en el hacer es lo que menciona Siemens (2004) como una de las características del aprendizaje informal: "El aprendizaje ocurre ahora en una variedad de formas, a través de comunidades de práctica, redes personales y a través de la realización de tareas laborales. [...] El aprendizaje y las actividades laborales ya no se encuentran separados. en muchos casos, son lo mismo".
Considero que al hacer esta reflexión sobre las formas de aprendizaje informal en mi entorno laboral, voy adquieriendo más elementos para entender qué factores inciden en que en la educación no formal en ocasiones se logre un aprendizaje más significativo. Teniendo en cuenta los elementos de educación no institucional de mi contexto, podría decir que el tener la posibilidad de aplicar lo que se aprende en un contexto real, el tener a pares retroalimentando el proceso, y la motivación (intrinseca en algunos casos, extrinseca en otros) de mejorar contínuamente para tener un mejor desempeño laboral, son caracteristicas del aprendizaje informal que tienen resultados satisfactorios en contextos como éste y que podrían fortalecer la educación formal.
Referencias
- García, N. (2000). "La globalización: ¿Productora de culturas híbridas?". Ed. Grijalbo. México.
- Orozco, G. (2004). "De la enseñanza al aprendizaje: desordenamientos educativo-comunicativos en los tiempos, escenarios y procesos de conocimiento". En Revista Nòmadas No. 21 Octubre.
- Siemens, G. (2004). "Conectivismo: Una teoría de aprendizaje para la era digital". Recuperado en www.diegoleal.org/docs/2007/Siemens(2004)-Conectivismo.doc el 5 de Septiembre de 2010.
